Hoy hay demasiadas empresas que buscan aplicaciones de IoT simplemente porque sienten que deberían estar “haciendo IoT”. Empiezan con sensores llamativos, gateways y estructuras en la nube, y luego van hacia atrás para encontrar problemas que resolver. Este enfoque casi garantiza el fracaso y la inversión malgastada.
Empieza por el dolor, no por los productos
Lo sé, todo el mundo dirá que hay que partir de las “necesidades”… Bueno, aquí no voy a ser diferente: antes de comprar un solo sensor, pregúntate: ¿qué problema concreto del negocio intentamos resolver? ¿Qué oportunidades estamos perdiendo que mejores datos podrían destrabar? ¿Cómo vamos a medir el éxito? Por favor, responde estas tres preguntas y no te saltes la última.
Si no puedes responder con claridad a estas preguntas, no estás listo para el IoT. La tecnología debe ser la solución a un problema bien definido, no una solución en busca de un problema.
Aunque identifiques problemas reales, no empieces hasta que tengas un plan claro de cómo vas a obtener valor de los datos que recopiles. Crear dashboards y reunir métricas no basta. Necesitas procesos, personas y sistemas listos para actuar sobre la información y convertirla en resultados de negocio medibles.
Una vez que hayas identificado la necesidad real, céntrate en las aplicaciones, no en la infraestructura. Usa plataformas existentes y dispositivos listos para implementar en tus proyectos piloto. Las empresas no tienen necesidad ni dinero para malgastar recursos construyendo cosas que no aportan a su área de especialidad. Tu ventaja competitiva está en resolver los problemas de tu negocio, no en convertirte en una empresa de infraestructura de IoT.
Hablo más sobre cómo mantener las iniciativas de IoT simples y manejables en mis videos. La clave es empezar pequeño y escalar lo que funciona.
Las conversaciones de negocio en torno al IoT han cambiado mucho. Ya no hablamos de funciones que estaría bien tener ni de proyectos experimentales. La conversación ha evolucionado para centrarse en el riesgo de NO arrancar una iniciativa de IoT: la desventaja competitiva de quedarse atrás en eficiencia operativa, capacidades predictivas y toma de decisiones basada en datos.
La trampa: tu competencia
Aquí va la verdad incómoda sobre mi consejo de “espera hasta estar listo”: mientras tú eres prudente y estratégico, puede que tu competencia ya esté avanzando con sus iniciativas de IoT. A veces, una acción imperfecta vence a una planificación perfecta.
Así que piensa bien, muévete con cabeza, pero no pienses tanto tiempo que la oportunidad se te escape.
La clave está en encontrar el equilibrio entre lanzarse al IoT porque todos los demás lo hacen y esperar tanto para actuar que pierdes la ventaja competitiva que podría darte.


